domingo, 23 de agosto de 2009

Pornología


Hace un tiempo se armó un interesante debate en un par de blogs amigos, respecto de la pornografía y su relación con el arte, el machismo, el feminismo y demás. Todo comenzó con esta entrada de L acerca de Sasha Grey, que despertó la polémica, incluyendo una brillante respuesta de PH (acá), quien en cambio toma como bastión a Belladonna, diosa del porno trash.

El planteo comienza con la pregunta de si el porno es arte o no. No concuerdo con las definiciones de arte que ofrece L, ni me parece que esta sea la línea de análisis más interesante; de hecho, como casi siempre que se aborda el tema de la pornografía, en este caso el debate se encaminó rápidamente a si es o no un fenómeno machista, opresor, degradante, etc. Este es el punto que más me interesa pensar, aunque sin ninguna opinión formada acerca del tema; será entonces pensar en voz alta posturas débilmente fundamentadas (¿y tal vez contradictorias?).

¿Es machista la persona que consume porno? ¿Es machista el porno? ¿La estrella porno, es una víctima que fue arrastrada o (auto)engañada hasta terminar ahí, o es en cambio una persona que elige una profesión como cualquier otra, quizás (como en el caso de Sasha) defendiéndola como empoderadora? ¿Existe otra manera de hacer porno? ¿Podría existir un porno no machista? ¿Excitaría a alguien?

Vamos por partes.

¿Es machista la persona que consume pornografía?

Julieta sostiene en un comentario que es hipócrita alegar que se defienden valores de equidad de género, mientras se disfruta de la pornografía. En este punto no concuerdo con ella. Creo que el deseo sexual o aquello que despierta atracción sexual no pueden traducirse directamente en una cosmovisión o una jerarquía de valores en la vida “fuera de la alcoba”. Y esto lo digo no por defender una rancia división público/privado, que a esta altura me parece insostenible, sino porque no encuentro aquí una relación necesaria: lo que despierta deseo sexual puede ser diametralmente opuesto a lo que se defiende en otros ámbitos – y de hecho creo que lo es, en la mayoría de los casos, y quizás en eso resida precisamente su atractivo.

Considero que lo importante en este caso es que en los cimientos de ese deseo haya un juego, y no una valoración moral, ética, filosófica o como se la quiera llamar. Las personas que practican SM, por ejemplo, lo piensan como un juego de rol, y cuando termina el juego vuelven a tratar a la otra persona como par, y no como superior/inferior. Quienes, en cambio, tratan a su pareja sexual de manera denigrante porque realmente consideran que es alguien inferior o despreciable, cuando termina el encuentro la siguen tratando de la misma manera. Eso no es SM, es simplemente alguien que no respeta a su pareja.

Lo que sí es cierto, es que el límite de qué puede ser abordado como juego y qué no, sin dudas depende de los valores de cada persona. Generalmente, aquello que es considerado aberrante no puede ser concebido como un juego, ni siquiera sugerido (en el caso de Sasha Grey, habla de sexo con niñxs y/o animales). Ese umbral varía enormemente de persona a persona; quienes consideran aberrante una práctica no van a poder ejercerla ni ser estimuladxs por ella (siendo incapaces de enfrentarse a esa práctica sin recordar lo aberrante que es).

Probablemente suceda lo mismo con la pornografía: no me parece contradictorio que alguien consuma pornografía como estímulo sexual, y a la vez defienda valores de igualdad entre varones y mujeres. Sí sería preocupante si alguien consumiera pornografía porque lo estimula la degradación de la mujer (o el hombre, para el caso) en el sentido de “mirá, finalmente la tratan a la mujer como se merece”. Pero se me ocurre que esto debe ser un mínimo porcentaje de la población. El resto de las personas, lo vive como un juego, una ficción que quizás tenga como atractivo principal justamente su diferencia respecto de la realidad (como bien ejemplifica SB en uno de sus comentarios, no porque disfrute de ver una película en la que un hombre emprende una orgía con todas las pasajeras de un colectivo, voy a hacer eso en la vida real; probablemente ni siquiera me parecería tan estimulante en la vida real como me parece cuando lo veo en la película).

Entonces, acusar de machista al individuo que se excita viendo una escena de “gang bang” me parece inconducente; acusarlo de que “en realidad y muy en su interior quisiera vivir una escena similar” me parece completamente ridículo (puede ser cierto, pero una cosa no lleva a la otra); pensar que esta y otras prácticas sexuales son necesariamente denigratorias me parece universalizar una opinión particular de unx a quien quizás no le estimulan estas cosas (porque se encuentran más allá del propio umbral de tolerancia al juego).

En fin, considero que hay que separar el caso individual de la mujer que trabaja en la industria de la pornografía, o el hombre que consume (y el hombre que trabaja, y la mujer que consume, y todas las otras combinaciones posibles), de una esfera más macro, en la que se juegan dinámicas sociales/culturales y roles de género. Lo cual nos lleva a la siguiente pregunta.

¿Es machista la pornografía?

Lo más interesante (y relevante) es pensar cuál es el orden cultural que hace que exista algo como la pornografía, y cuál el orden que hace que la pornografía sea machista. Es indudable que la pornografía heterosexual consumida por varones, trabaja en muchos casos (si no en todos) con la idea de que la mujer es un objeto o una superficie endeble sobre la cual se imponen los varones haciendo de ella lo que se les canta. En muchos casos también, las prácticas que se recrean son prácticas que, usualmente, en “la vida real” son consideradas denigrantes para las mujeres (face fuck, gang bang, atm, etc.). Podríamos pensar que es por estas dos características, que la industria del porno es considerada “machista” (*).

Siguiendo mi análisis anterior, creo que si esto se viviera como un juego (un juego de rol), no constituiría una denigración para las mujeres (esto es: ni para las actrices porno, ni para las mujeres como grupo humano en general). Jugamos a que la mujer es inferior, y cuando termina el juego cada uno vuelve a su rol equitativo. (El hecho de que sea la mujer la que adopta el rol “inferior” en la enorme mayoría de los casos, se debe simplemente a que a la gran mayoría de las personas las estimula más verse como opresoras que como oprimidas. Y a que el porno “tradicional” es más consumido por hombres heterosexuales que por mujeres).

Ahora bien, hay un detalle importante que no se puede pasar por alto. En nuestra sociedad, las mujeres de hecho son tratadas de manera opresiva y denigrante. Las mujeres han sido construidas en un lugar de sumisión, inferioridad, fisicalidad y emocionalidad (a diferencia de los varones fuertes, dominantes, racionales y centrados). Y si no existiera el porno, esto no sería menos cierto. Esto hace que, en el mundo en que vivimos, los roles que propone el porno difícilmente puedan ser tomados como un juego posible entre otros, y pecaría de ingenuo pensar que lo son. La pornografía propone un juego que exacerba y expone una dinámica opresiva que de hecho está presente en todos los ámbitos de nuestra sociedad. El porno no es machista (intrínsecamente); nuestra sociedad lo es (contingentemente).

Entonces pienso: sería posible un porno no machista: este mismo porno que tenemos ahora, pero consumido en el marco de una cultura igualitaria (**).

(*) Argumentar (como hace L) contra el machismo del mundo de la pornografía, diciendo que es la industria en la que la mujer gana más en proporción con el hombre, es ridículo. Claramente el machismo que da origen y mueve a la industria pornográfica pasa por otro lado. Quizás pueda argumentarse que el porno no es machista, pero en todo caso va a tener que ser desde una estrategia diferente. De hecho, es interesante que la entrevista a Sasha Grey que se menciona en el debate sea justamente con Tyra Banks, fiel representante del mundo de la moda. No creo que lo que sea que tenga de *malo* la pornografía, sea muy diferente de lo que tiene el mundo de la moda. Mi argumentación respecto del trasfondo machista del porno, podría ser aplicado íntegro al mundo de la moda.

(**) Como bien acota SB en un comentario, el hecho de que a estas mujeres en particular (Sasha Grey y Belladonna) se las conozca desde una biografía, ya les da otro status dentro del debate Porno/Explotación de la mujer. No son sólo cuerpos desnudos, son personas que tienen un estilo, una trayectoria y una serie de motivaciones para estar donde están (autoengañadoras o no, creadas como recurso marketinero o no). Esto se ve claramente en el hecho de que lxs consumidorxs de porno “les sigan la carrera” a estas mujeres, de la misma manera que hay quienes "les siguen la carrera" a actrices o actores de cine no-porno.

jueves, 20 de agosto de 2009

Quizás

A veces desearía haber estudiado algo más tradicional, solamente para hacer más sencilla la tarea de explicarle a la gente a qué me dedico.
Otras veces pienso en responder cosas diferentes cada vez, pero al final nunca me animo.