miércoles, 21 de octubre de 2009

La Vida Misma: Teoría y Práctica



(acerca de la distancia entre la teoría que defendemos, y la práctica que ejercemos.  un breve catálogo.)

*Añorás vivir en un mundo cosmopolita, en el que diversas identidades se crucen y enriquezcan, dando cada una su aporte a una sociedad pluralista y multicultural.  Y sin embargo, cuando vas al supermercado y la cajera no te entiende nada, te fastidia sobremanera (y sí: en parte pensás que lo hace a propósito).


*Te apasiona estudiar, leer y profundizar tus conocimientos teóricos; quizás hasta elegiste el camino de la academia y vivís de eso. Y sin embargo, cuando paseás por el barrio y ves a la tercera edad local descansando en el zaguán, o jugando al ajedrez en el parque, o manguereando los malvones, los envidiás más que a Foucault mismo (?).


*Argumentás ante quien quiera escucharlo, que los estados nación fueron un violento proyecto de principios de siglo, exitosos sólo a costas de una turbia homogeneización y exclusión de lo diferente.  Y sin embargo, cuando un deportista o equipo de tu país triunfa en el extranjero, decís con orgullo y alivio: "ganamos".


*Sostenés que las sexualidades, los roles de género y los encasillamientos del deseo son construcciones sociales; defendés una idea de sexualidad como práctica performativa personal e inclasificable.  Y sin embargo, cuando te gusta una chica emprendés una maratónica campaña para averiguar si es torta o no.

(Después de todo, quizás - sólo quizás - con todo esto, tanta posmodernidad deconstructiva termine por confirmarse: no somos más que una contradicción andante)

11 comentarios:

  1. Se me ocurre decir que

    El cosmopolitismo es incómodo. Afortunadamente. Qué haríamos sin eso.

    Molesta lo que nunca nos dejaremos ser. Es la clave misma del deseo. Los posmodernos en sus sueños más reprimidos son positivistas.

    Bueno, hay que admitirlo, por doloroso y terrible que sea, el violento proyecto funcionó bastante, los que no tenemos la cabeza quemada con ese sello para vacas al menos la tenemos doradita.

    Que algo sea una construcción social no le resta un ápice de realidad. Sólo lo coloca en otro plano de interpretación.

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  2. La vida misma: teoría y práctica.

    * En el espejo ves a un chico con mucho potencial. Desafortunadamente, al mismo momento ves que el potencial no pasa de eso en la inacción, y que un compromiso y una actitud activa con la responsabilidad de desarrollar ese potencial son esenciales, necesarios, indispensables, condición excluyente. Aún así, te regocijás sabiendo que -al menos- tenés el potencial; no conforme con vos mismo, acudís con manotazos de ahogado a lo más fácil, que es pensar en cuántas otras personas, tan humanas como vos, no tienen el potencial. Sin potencial, por más voluntad y compromiso que exista, no hay un brillo particular. Esto te tranquiliza -momentáneamente- y te echa un halo de luz en ese espejo. Por desgracia, instantáneamente te das cuenta nuevamente de que aún la acción más mediocre supera mucho en valor a la capacidad más grande en estado pasivo.

    * Tenés una primera imagen, pública y visible, que ostenta un full set: valores, ideas, intenciones, motivos, necesidades, problemas y soluciones. Sin embargo, debajo tenés otra imagen más auténtica: valores volátiles y adaptables, ideas que se contradicen, intenciones sin actividad, motivos desacreditados, etc. Así, terminás desvelado posteando a las seis de la mañana en blogs ajenos, chorreando dudas sobre el rumbo que debe tomar tu vida en los próximos meses.

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  3. Anexo: Con cierto orgullo (que me genera un poco de vergüenza), digo que:

    1) No expreso las decisiones, políticas y acciones de la empresa para la que trabajo como si fuéramos una comunidad. Esto es, no me autoengaño creyendo que soy más que un número y que no sabés, estamos desarrollando un proyecto genial, que nos va a abrir las puertas en el mercado bla ble blu...

    2) Como no consumo fútbol ni cultura-futbolera-aledaña, tampoco me asigno un patriotismo que no siento en esos momentos. No grito goles (podría decirse que soy un pecho frío)

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  4. Vas a la facultad para aprender y estudiar con profundidad un gran número de teorías y enfoques filosóficos, lees kilos y kilos de material secundario, terciario, cuaternario(?) para comprender los mil y un problemas y derivaciones de cada autor, sólo para ir después a dar clases a la escuela secundaria y decir: "y...el imperativo categórico es mas o menos como el dicho no hagas a los demás lo que no querés que te hagan a vos"

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  5. yo en algún momento voy a tener que resolver el tema de hacerme o no vegetariana.

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  6. y si no es torta, igual intentás algo?

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  7. ay, si la pregunta de arriba es muy boluda, pido disculpas...

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  8. Con esto queda en evidencia que cada quien tiene un muerto o dos en su placard (esto a modo de encouraging para mada: ves que, si estás mal, al menos no estás solo).
    atenea: concuerdo en todo contigo :)
    mada: la contradicción entre teoría y práctica más fundamental es la que describís vos, y que supongo sentimos todxs en algún momento (pinchazo para arrancar, como te comentó alguien por ahí)
    mariela: me reí mucho con tu aporte, y recordé mis clases, en las que terminaba simplificando todo tanto, que finalmente me preguntaba para qué diablos estudié tanto...
    juli: tu muerto en el placard tiene forma de milanesa con papas :) Y no, la pregunta no es tonta - y de hecho creo que hay tantas respuestas como personas. Yo diría que no, no intento, ante todo por una cuestión de respeto al otrx, y un poco también por conveniencia (ya bastante cuesta lograr que te dé bola alguien de tu orientación, como para emprender semejantes tareas de transformación...)

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  9. sí, entiendo lo que decís de emprender una tarea de transformación. pero yo también pensaba que el deseo, a veces, puede provocarse, aunque en un primer momento no esté ahí...

    el año que viene voy a dar clases en una maestría de derecho ambiental y estoy pensando que no me da para estar parada ahí enfrente de los alumnos y contradecirme tanto entre lo que digo y lo que hago...

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  10. a veces las tareas de transformación son tareas de descubrimiento, con metodología constructivista (?)

    es un rol muy noble, el de ayudar al otro a descubrir algo que no sea evidente a simple vista. Obvio que requiere un juicio previo, pero ey.. la felicidad no es completa.

    disclaimer: puedo equivocarme porque en este blog toco de oído.

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  11. Es que hay teorías como que tiran de sisa, que no son muy prêt-à-porter. Sin ir más lejos que unos 25 años atrás, recuerdo unas vacaciones en Córdoba poco felices por razones ajenas a la geografía física y humana. A medida que pasaban los días, el cantito "coooordobés" me ponía más y más nerviosa. ¡¿Por qué tardaban tanto para hablar?!
    Pero no quiero terminar mi post sin una propuesta constructiva: si te vas de vacaciones medio en corto circuito, andate a Rosario. Son casi porteños, che.

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Mis superyoes dicen