jueves, 3 de diciembre de 2009

A cada quien su Merecido Canapé

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canapé
Permítaseme explicar una vez más La Teoría del Canapé.  Pero antes quisiera  aclarar que no se trata de una idea de mi autoría, sino más bien de la brillante creación de una Persona Maravillosa, quien seguramente se avergonzaría de ser nombrada en público (¿a partir de cuántas entradas semanales un Blog pasará a ser “público”?).  Mi tarea es solamente la de Difundir la Buena Nueva, y guiar a las personas en el Camino del Canapé, que os iluminará y os hará felices (*).

El tema es así:
Cuando vamos a una fiesta, vernissage o evento elegante, generalmente nos encontramos con camarerxs que se pasean con diversas bandejas de canapés.  Éstos pueden ser pequeños, grandes, lujosos, simples, vegetarianos, cárnicos, sabrosos, insulsos.  Pero hay una regla con la que casi seguramente cumplirán: de entre ellos, siempre habrá alguno que no haya sido beneficiado con la habilidad repostera que ostentan sus hermanos y primos con quienes comparte la bandeja.  Ya sea porque tienen menos relleno, o porque éste se desbordó de los límites aprobados por las Normas ISO 9001 de elegancia, o porque representan esos gustos poco populares que nadie elige... De algún modo u otro, no han sido beneficiados.  

Existe un cierto tipo de persona, que sistemáticamente elige el canapé deteriorado – y no precisamente por cuestiones de discriminación positiva, o para que el pobrecito no se sienta tan abandonado.  Si estas personas eligen el canapé venido a menos, es porque consideran mejor dejar los canapés superiores para el resto de las personas que asisten al evento: “porque total a mí no me molesta llevarme este”, “porque pobre el cocinero, se va a deslucir si la gente ve estos canapés chamuscados”, “porque la gente está acostumbrada a comer canapés prolijos, para qué dejarles los otros”, y demás motivos auto-justificatorios.

Ahora bien, lo que la Escuela del Canapé propone, es emprender – ante los primeros síntomas de Rechazo del Buen Canapé – una intensa tarea de recuperación, para poder así Aceptar el Buen Canapé como lo hace el resto de las personas.  El primer – y fundamental – paso para efectivizar este cambio, es afirmarse, repetirse, rezarse, mantra-arse, tatuarse, etcétera, la sencilla y reveladora frase:

* YO TAMBIÉN MEREZCO EL MEJOR CANAPÉ *

Es importante destacar, finalmente, que la Teoría del Canapé puede ser aplicada a situaciones de la más diversa índole.  Baste con citar algunos pocos ejemplos:
-En medios de transporte público, aulas de la facultad, bancos de plaza, y demás lugares en los que se disputan asientos: si la otra persona tiene aproximadamente nuestra misma edad, condición física y portación de petates, tenemos derecho a sentarnos sin culpa;
-Cuando queda sólo un Último Ejemplar de un objeto preciado (notamment: el último vaso de fernet, el último ejemplar en stock de un libro usado, etcétera);
-En materia de relaciones sentimentales: es fundamental comprender que unx siempre merece lo mejor (y creo que esa es la primera vez que uso el subrayado en este blog; ciertamente lo amerita);
-Efectivamente, cuando se trata de elegir un canapé.

En estos y otros casos: aplique la Teoría del Canapé, y verá cómo su vida mejora notablemente.

(*) Posta.

5 comentarios:

  1. Y Dios dijo:
    "Hágase el canapé"
    Y el canapé se hizo. Y Dios vió que había canapés lindos y canapés no tan lindos.
    Entonces Dios dijo:
    "El canapé choto se lo dejo a los judíos, para que puedan demostrar que sufren."
    "El canapé lindo se lo doy a los ateos, porque les chupa un huevo el sufrimiento".
    Y de paso, se comió uno lindo. Y se afanó una botella de champú del bueno.
    Y Dios dijo a una rubia de tetas grandes que pasó por ahí:
    "Rubia, ¿querés verle la cara a Dios?"
    Y se fue con la rubia de las tetas grandes.
    Y Dios vio que esto era bueno.
    Y dijo el Monstruo Volador de Espagueti:
    "¿Viste, Unicornio Rosa? Al final, es un garca. Vamos a tomar un té de la tetera de Russell."
    Y el Unicornio Rosa relinchó:
    "¡Hiiiiin!"
    (Exeunt omnes)

    Es decir, tu teoría contradice las leyes de Dios, por lo tanto voy a tener que excomunicate.
    Ego te excomunico, anathema vobis sunt.
    Nuntio vobis magnum gaudium,
    P.M. Papa Nicolau.

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  2. aghh.. la cabeza.. duele..

    intentando comprender cómo se sentiría no solo pensar en los demás sino encima en desconocidos..

    aghhhhh

    (?)

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  3. Qué impulsa a esa persona a elegir el canapé de mondongo?

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  4. Y si el canape es de polenta?

    No importa si esta lindo o feo... sigue siendo de polenta...

    Puta madre... ahora estoy todo la santa semana pensando en eso.

    [MxeF]

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  5. Russian: lo importante no es el valor absoluto del canapé, sino su valor relativo. Si son todos canapés de polenta, habrá que ver cuál es el más cachuso y cuál el mejor valuado, y elegir. Y así sucesivamente en todas las situaciones.
    Mada: es un trabajo arduo, por suerte existen lxs psicólogxs.
    Theo: otra ventaja más de profesar el ateísmo.

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Mis superyoes dicen