jueves, 20 de mayo de 2010

Confesiones

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Cuando yo era peque, mi papá tenía este libro de Gilles Lipovetsky circulando por nuestra casa.
Dado que el nombre no me decía mucho del género de quien lo escribía, yo pensaba que la señora que estaba en la foto *era*  de hecho Gilles Lipovetsky, mujer que en un gesto audaz y posmoderno se habría expuesto al mundo en este ritual tan pedestre como significativo.
Sólo se desmintió mi teoría, cuando me enteré de que ese tal Gilles era un varón - y ni siquiera tanto, porque me seguía pareciendo posible que fuera él, y que fuera un varón algo heterodoxo.
Ahora ya sé que Gilles Lipovetsky no sólo no es la señora de la tapa, sino que tampoco tiene aspecto de señora, y de hecho es un varón bastante churrete.

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