jueves, 20 de mayo de 2010

Subte A - 8 am.


(una obra en un solo acto)
Kiosco de la estación de subte.  Se escucha reguetón desde un celular con altavoz.  
Se acerca un agente policial, quien resulta ser el portador del aparatejo.

Kiosquero: "Ah, ahora vienen con música..."

Agente, de buen humor: "Sí sí, ¡ahora no sólo reprimimos, también escuchamos música!"

Kiosquero: "Ah bueno... Esto ya es cualquier cosa"

Agente: "Ah pero cómo? Si reprimimos porque reprimimos, si escuchamos música porque escuchamos música... ¿al final qué somos?"


1 comentario:

  1. Palos vestidos de azul, herramientas dispuestas para el servicio de "kaos", que se esconden tras una placa erguida en sus cuarteles con la feliz frase “al servicio de la comunidad”. Mecánicos que aflojan sus tornillos con poxiran. Leyes de carne y hueso que masa en mano mediante “disciplinan” a la sociedad bajo normas que otros agentes de “kaos” han escrito por mi, y ni si quiera me han consultado. Adultos de conciencia lejos inclusive de la inmadurez. Caseros del patrón. Si hasta el perro que acompañaba a mi tío podía dilucidar si el que le extendía un trozo de carne lo hacía para alimentarlo o para provocarle distracción y así corromper su vigilancia. Representación humana del miedo, simbolización de la maldad, máquina que con el propósito de limpiar, ensucia, que una vez sucio, destruye, y no se da cuenta que lo que destruye era lo único que estaba limpio, tu destrucción es el primer paso para la limpieza. Sicario, has transformado semillas en polvo, a razón de una por día, y cuántas otras has dejado mancas. De lo peor, solo un recuerdo, y solo un recuerdo serás en tiempos mejores.
    Me matan tus balas, me matan tus palos, me matan tus gases, me mata hasta el caballo y el perro que pones a tu servicio, me mata tu uniforme, tu gorra y tu placa, me matan tus oídos sordos, tus ojos ciegos y tu cerebro que ya no es tuyo, ahora le pertenece al que te entrega los billetes que a mi me saca.

    ¡Qué mal que estoy¡ ¡Qué mal que estás¡
    Si vos y yo somos dos víctimas más.

    Mil disculpas lectores.

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Mis superyoes dicen