viernes, 4 de junio de 2010

Shhh

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Un día me quedé sin voz.  Mejor dicho, un día estuve con una voz ronca y algo sepsi, que me hizo ilusionar con hordas de fans gritando bajo mi balcón.  Al día siguiente, la voz ronca y sepsi me había abandonado, y con ella todas mis esperanzas de popularidad.  En su lugar, quedó una desértica mudez.

Primero, me preocupé.  Fui al médico, tomé muchos remedios.  Tomé té de ambay, té de manzanilla, jugo de limón con gengibre.
Después, me empezó a gustar.  Esto sucedió cuando entendí que ahora iba a tener que hablar sólo con quien yo quisiese.  Cuando había voluntad de comunicación, los medios se encontraban: mímica, murmullos, preguntas por sí/no.  Cuando no había tal voluntad, bastaba con señalar mi garganta con resignación y mover mis labios: "no tengo voz".  La excusa era infalible, eficaz e inmediata (y me recordó a aquella de mi amiga que empezó a cancelar planes porque se había roto la puerta de su casa y no podía salir - true story).

Ahora, luego de una semana de mudez, la voz poco a poco comienza a volver.  Sin embargo, sigo sin usarla.  Ante todo, para que lo poco que tengo no se vuelva a ir.  Pero también, lo adminto, porque pienso disfrutar algunos días más del silencio, la introspección, y la cuidadosa selección de interlocutorxs.

Lo único que extraño de no tener voz, es no poder cantar.
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3 comentarios:

  1. Me llevás unos días de ventaja. También estoy muda. Pero vos te quedaste con la oportunidad y yo, con la crisis.
    Me convertí en audiencia cautiva de amigos, vendedores, clientes, familia... A veces no está mal. Otras... no sé qué decir. Incluso si pudiera.

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  2. Bueno, si no se sabe qué decir, mejor tener la excusa para no hacerlo, ¿no?
    Espero que la voz haya vuelto; lo bueno es que ahora cuando sea necesario podés hacer de cuenta que no volvió.
    A mí me hizo reflexionar acerca de aquellas personas que no tienen voz, nunca.

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  3. Me pasó hace un par de años. Estuve dos semanas sin hablar. Tampoco es que en general tengo mucho para decir, ¿eh? Me vio un otorrinoetcétera y no me encontró nada; me preguntó quién era mi jefa en el hospital donde trabajamos juntos y me explicó:
    - Ah, claro. Estás somatizando. Suerte que te dio por la voz y no por el crimen.
    A mí me gustó estar sin hablar. De repente empezás a distinguir mejor las cosas que hablan los demás.
    Besos, Mmm- Me empiezo a dar una vuelta por tus lares :)

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Mis superyoes dicen