lunes, 14 de junio de 2010

Tattoo You


Hace unos días, fui a acompañar a una amiga a un Tattoo Parlour.  Mientras a ella la carneaban, yo esperaba en la entrada, y veía la gente entrar y salir del lugar, igual que en la tele.  Fue de lo más revelador.
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Quienes tengan tatuajes, seguramente se habrán encontrado ante el comentario "Ay, pero eso es para toda la vida... ¡mirá si te arrepentís!".  Nunca entendí del todo esa idea, hasta que pasé ese rato esperando en la recepción del local: AET.
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Una señora entra y dice: "Hola, era para hacerme un tatuaje... Quiero hacerme una letra japonesa (sic).  ¿Tenés algunos dibujos para que pueda elegir?".  La bonita recepcionista le entrega una carpeta con "letras japonesas", y la señora se sienta, la ojea, y finalmente elije una, vaya unx a saber con qué criterio.  La señorita le avisa que apenas el tatuador termine con el turno presente, va a pasar ella.
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Una pareja entra, y el caballero repite la escena: "Hola, era para hacerme un tatuaje" "Sí, ¿tenías pensado algo?" "Sí... pensaba en un animal... (la chica tarda más de dos milisegundos en entregarle la carpeta correspondiente, lo cual da tiempo al caballero para reconsiderar su idea)... O quizás un tribal... A ver, ¿qué tenés?".  Se queda mirando las carpetas con su novia, y sigue agregando alternativas: "Quizás algo oriental..."
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En nuestras vidas, hay decisiones en las que nos detenemos muchísimo tiempo, tal vez años: elección vocacional, casamiento, mudanzas, cambio de trabajo...  Sopesamos alternativas, pedimos consejo, consultamos a especialistas, psicólogxs, amigxs, familiares.  Y son decisiones de las que, a veces, nos arrepentimos.
¿Cómo pretenden no arrepentirse nunca de una decisión semejante - que en efecto es para toda la vida, pero que toman en diez minutos, sentadxs en el puf de la recepción de un local, en un día que quizás sea lluvioso, quizás soleado, quizás nos levantamos de buen humor, o quizás no?
Un poco de criterio, gente, por favor...

8 comentarios:

  1. La única vez que sentí "para toda la vida" fue un día, mientras cargaba una hermosísima panza de seis meses...
    Sigo pensando que tener un hijo (biológico o adoptado, no importa) es lo único en serio, profunda, extraordinariamente irreversible. Lo demás, son dibujitos en la piel.

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  2. En un tiempo lo suficientemente largo lo extraño sería ni una vez arrepentirse (de cualquier cosa). En un tiempo infinito, lo extraño sería no arrepentirse infinitas veces, e infinitas veces desarrepentirse...

    De cualquier cosa.

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  3. Disclaimer: salvo de aquello que en verdad no importa, claro, no?

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  4. Yo pienso "ésto es para toda la vida" cada vez que me compro una corbata. O "esto lo malvenderan mis bisnietos" cada vez que compro un libro. Sospecho que soy de la gente criteriosa. Es decir, de esos que no se hacen tatuajes.

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  5. Sí, todo parecería indicar que se trata de un espécimen del tipo criteráceo. Gracias a gente como ud., se inventaron cosas maravillosas como la agenda, o el sistema previsional. (No así el Casancrem, que sindudamente fue fruto de una mente impulsácea).

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  6. a mi me llama poderosamente la atención, el valor agregado que le otorga el idioma extranjero a una palabra o una frase.
    Me pasa que no siento lo mismo
    cuando veo
    "all you need is love"
    que cuando veo
    "todo lo que necesitas es amor"
    que cuando veo
    "·$%(&%)=/&/&&%"$·" (imagínense letras chinas)

    ¿Por qué me pasa esto?
    ¿la globalización tiene la culpa?
    ¿la moda? ¿los medios de comunicación? ¿las casas de tatoo? ¿o simplemente soy yo?

    ni hot dog, ni perros calientes, ni panchos
    pencas de espinaca con pan rallado al horno.

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  7. Será la curiosidad traducida en interés por lo foráneo y, por tanto, distinto? La búsqueda intrínseca de "originalidad" que nos ataca inconscientemente?

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  8. Muy buena pregunta; creo que a todo el mundo le pasa. E imagino que tiene algo que ver con lo que dice Wadix: la búsqueda de originalidad, el esnobismo de lo extranjero. También el misterio de una frase que nadie entiende, y que genera preguntas y tema de conversación en fiestas y agasajos.
    Creo que las frases que están originalmente en otro idioma (como las canciones), traducidas pierden su encanto; es el fetichismo de lo original, lo auténtico - en resumen, el "yo tengo la posta".
    En el caso de los ideogramas orientales, se agrega (al menos para mí) un atractivo estético que lo que vemos todos los días nunca va a tener. Lo que me pregunto a veces es si lxs orientales se tatuarán frases "en occidental".

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Mis superyoes dicen