jueves, 23 de diciembre de 2010

Centro comercial, 3 am (Espíritu Navideño I)

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Hace algunos años que se está implementando, en ocasión de "Las Fiestas", una maratón compradora de regalos en los principales centros comerciales: uno o dos días previos a la Navidad, los negocios quedan abiertos toda la noche o hasta altas horas de la madrugada, y la gente va a hacer "las últimas compras".  Claro que a medida que se va instituyendo esta práctica, año tras año, ya no son las últimas compras, sino todas las compras.

Esta nueva práctica me apena de muchas maneras diferentes.
En primer lugar, por lxs empleadxs que tienen que quedarse trabajando el día antes de navidad hasta la madrugada, a disposición de clientes que luego de horas horas y horas de circular por el centro comercial, ciertamente han perdido la paciencia y los pocos modales que tenían cuando entraron.  No me es ajeno el hecho de que quizás estas personas en parte quieran trabajar ese turno, para poder cobrar horas extras.  Al igual que sucede con quienes trabajan los domingos, me parece que en estos casos "defender al trabajador" no es reclamar por más horas de trabajo y en horarios absurdos, sino por ganar un salario digno, en su cantidad y franja de horas habituales.  Es muy cierto que el trabajo dignifica, pero no cualquier trabajo: la ecuación no es "más trabajo = más dignidad".

En segundo lugar, me entristece porque creo que si esta práctica se vuelve mayoritaria, se desvirtuaría una institución tan milenaria como maravillosa: la costumbre de regalar.
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regalo envuelto japonés tsutsumi

No creo que regalar sea simplemente entrar en un negocio con una lista de personas, y empezar a agarrar cualquier producto que se nos cruce hasta alcanzar la cantidad adecuada de ítems. 
Creo que regalar es pensar en la persona, recordarla, sonreir quizás ante alguna anécdota o reflexionar acerca de sus gustos y su manera de ser.  Esto lleva tiempo, y está bien que así sea.  Cada persona es un universo (¡oh no, la cliché police golpea a mi puerta!), y pensar en un regalo para esa persona nos puede servir de excusa para detenernos un poco a observar este universo, aprender sobre él y sobre nuestra relación con él.  Esto no pasa muy seguido - de hecho, hay algunas personas que vemos solamente en ocasiones "de regalar": cumpleaños, y Navidad.  
Desaprovechar esta oportunidad, entonces, parecería ser desaprovechar una buena excusa para acercarnos a quienes queremos, y por supuesto también para hacerlos felices ofreciéndoles un regalo pensado con tiempo y amor.
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4 comentarios:

  1. sMuy bueno el blog, te dejo el mio

    http://basta-fuerte-radio.blogspot.com/

    Nos leemos, saludos.

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  2. Gracias BF por pasar, y por los elogios :)
    ¡Saludos findeañeros!

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  3. Aunque parezca difícil, cada día escribís más lindo. Los últimos dos párrafos son preciosos. Gracias por compartirlos.

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  4. Me encanta y comparto. Disfruto tanto recibir regalos como elegirlos con esmero para la gente que quiero, con rima y todo, saludos!

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Mis superyoes dicen