miércoles, 19 de enero de 2011

Despecho

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Como Jack el Destripador, pero diferente, salgo a las calles para matar gente, con el impulso de la soledad.  
Mi blanco no son las prostitutas – desdichadas trabajadoras que, imagino, compartirán muchas de mis angustias.  Lo que desata mi instinto, lo que me hace perder la cordura y desvanece todo autocontrol de mi cuerpo, son esas parejas que caminan por ahí exhibiendo impunemente su amor de eterna primavera.
Parejas de la mano, parejas abrazadas, viejas, jóvenes, de hombres, de mujeres, mixtas.  Parejas sentadas en un banco de plaza, parejas que salen del videoclub película en mano, parejas que caminan por Corrientes un jueves a la noche.
Las veo desde lejos, algo desubicadas en medio de esta ciudad despechada y hostil, y mis ojos ya no pueden dejarlas solas.  Las veo, y las sigo.  Veo que sí, en efecto, están juntos y felices.  Continúa nuestro camino en paralelo – adelante estos dos seres desentonando con el mundo; más atrás yo y mis pensamientos atropellados.


Se me aparecen todas aquellas imágenes acumuladas con tantos y tantos años de soledad: noches de películas elegidas sin compañía, casamientos ajenos con algún acompañante arrastrado por obligación, vacaciones de tres plazas con alguna pareja amiga que se apiadaba de mi condición (y nunca supe qué era peor), mañanas de desayuno conversando con la radio, fiestas de presentaciones bien intencionadas pero candidatxs poco verosímiles,  sábados de… ay, los sábados… son los peores.
A medida que las imágenes se multiplican y abalanzan sobre mi retina, mi instinto comienza a tomar vida propia, y ya no soy yo quien decide lo que sigue.  Pero a la vez, siento que hago lo que tengo que hacer, lo que corresponde: no le sienta bien al mundo tanta ostentación de alegría amorosa.  Me abandono, y las manos, el cuchillo y alguna calle mal iluminada hacen el resto del trabajo.
Las únicas exentas de mi arma, son las parejas que se están peleando: ellas son mi esperanza.  Ellas tienen un futuro no tan diferente del mío.  Ellas auspician que tal vez, más tarde o más temprano, hasta la más feliz de las duplas termine siendo como yo.
Esa es mi verdad.  Y si algún día la policía decidiera capturarme, les voy a contar mi historia de corazones rotos y abandonados.  No me caben dudas de que van a entenderme.
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4 comentarios:

  1. A todas las personas les llega su momento en la vida.Qué sucederá contigo cuando llegue el tuyo? Acabará Jack el destripador con su propia "felicidad"? Qué ocurrirá con él si se convierte en su propia "presa"? Es tiempo que "Jack el destripador" salga de las sombras hacia la luz, es tiempo que "Jack el destripador" vuelva a ser "Jack".

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  2. Interesante acertijo, Anónimx... Llegado ese momento, imagino que quedan sólo dos opciones: o Jack mata al Destripador - arrasando con sus principios, pero entrando en el mundo color de rosa -, o el Destripador mata a Jack - porque sabe que ese color de rosa en realidad es un engaño. Creo que lo que pasa es que Jack el Destripador está tan concentrado destripando, que no ve a quien le pasa por al lado.

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  3. "Creo que lo que pasa es que Jack el Destripador está tan concentrado destripando, que no ve a quien le pasa por al lado." Definitivamente.Es difícil ver en la oscuridad, no pueden distinguirse bien las personas...parecen todas iguales.....confío en que Jack ganará la pelea final.

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Mis superyoes dicen