jueves, 24 de marzo de 2011

24 de marzo. Todo se transforma

.
Hoy es 24 de marzo.  Hoy se cumplen 35 años del golpe militar que dio lugar al último gobierno de facto ocurrido en Argentina.

Esta mañana, encontré en mi casilla de correo un mensaje de mi banco informándome de una serie de promociones a raíz del "Día de la Vida Naciente", que -según explica el correo- se celebra mundialmente el día 25 de marzo.  Este día, llamado originalmente "Día del Niño por Nacer" (con Argentina como segundo país en adoptarlo) fue rebautizado (cuac) como Día de la Vida - para celebrar "no sólo el derecho a nacer de los concebidos, sino el respeto a la vida y la dignidad de todo ser humano desde la concepción hasta la muerte natural". 

La combinación de los dos eventos - el aniversario del golpe de estado, y el ¿festejo? del día de la vida, dan como resultado un aire perverso e inquietante.  Lleva a pensar cómo la violencia es astuta, y puede presentarse siempre bajo diversas maneras, casi sin que podamos seguir el rastro de su andar camaleónico.

El 24 de marzo nos sirve para recordar algo que sucedió, nos sirve para recordar que esa deuda no fue saldada (capítulo aparte para el hecho de que sea feriado, voir vacaciones, voir "aprovechá el finde largo para hacerte una escapada a la playa"), nos sirve para mantenernos alertas de que no suceda nuevamente.  Sin embargo, creo que es fundamental no quedarse solamente con eso: la violencia no es sólo terrorismo de estado; se da de muchas maneras, en muchos ámbitos, incluso reproducida por nosotrxs mismxs en nuestra cotidianeidad.

Hoy, la violencia puede esconderse detrás del perverso lema "Sí a la vida".  Hoy,  violencia puede defender la vida del niño por nacer, pero no defender la vida de la madre que muere por un aborto clandestino, o la del niño que llega a un mundo que no puede alimentarlo, educarlo o darle una vida digna.  
Hoy, quien quiera pensar el Nunca Más hará bien en pensar de qué maneras esa violencia, que por aquellos días se presentó con botas y fusiles, se presenta en la actualidad.  Se fueron los fusiles (o algunos de ellos), pero la violencia persiste, se transforma y aprende de sus torpezas: aprende a ser más sutil, más imperceptible, más punzante.  Y la lucha, hoy, también está en detectar esas sutilezas, y combatirlas.
.

jueves, 17 de marzo de 2011

Consejos

.
Tal vez quienes nunca han estado en el backstage de un blog no sepan que nosotrxs, administradorxs de los mismos, tenemos una especie de consola panóptica a lo Sliver para ver cuántas personas vienen, desde dónde, cuánto se quedan en nuestra casa, etc.  Grandes Blogs Amigos han hecho entradas desopilantes recopilando algo de material al respecto, así que aquí les ahorro el relato.

El punto es que, según cuenta nuestro Panóptico, por estos días alguien llegó a Seamisuperyo a través de una búsqueda en Google que detallaba: 

"hacer el amor nombrando a otra persona"

"¡Apa! -pensarán ustedes- ¿Así que el blog tuvo entradas así de jugosas, y yo me las perdí?"
De ninguna manera, queridxs lectorxs, este blog es muy discreto en sus confesiones personales, y siempre lo fue (#lluviadeunfollows).
No tengo idea de cómo llegó esa búsqueda aquí, pero lo que sí se es lo que yo le respondería, si fuera mi amigx que me viene con semejante problema:

Amigo, amiga: No te juzgamos. Pasa en las mejores familias.  
Pero si estás diciendo el nombre de otra persona, 
quizás deberías dejar de llamarlo "hacer el amor"

Espero haberte sido de ayuda. Saludos.
.
.

martes, 15 de marzo de 2011

Campaña pro-Merienda

.
En nuestra infancia, la merienda era uno de los momentos más esperados del día: significaba la vuelta a casa desde la escuela, en muchos hogares era el momento permitido para mirar tele, se comían cosas ricas acompañadas de nesquik, y frecuentemente teníamos la compañía de amiguitos/as del colegio que venían a visitarnos, y con lxs que nos pasábamos horas jugando hasta que llegaban a buscarlxs.  ¡Qué más se podía pedir de la vida!

Haciéndonos grandes, la hora de la merienda va desapareciendo de a poco, primero porque en el colegio secundario nos parece una pendejada, después porque empezamos a cursar a horarios insólitos, y/o a trabajar en empresas y corporaciones que no entienden nada de las cosas buenas de la vida, y nos devuelven a casa a las 7 (con suerte), cuando ya hay que ir pensando en la cena.

 
Seamisuperyo considera que la merienda es una pieza fundamental para una buena calidad de vida: un momento de corte de actividades, en el que nos relajamos, nos olvidamos un poco de las tensiones del día, podemos conversar si tenemos con quien hacerlo, o mirar las nubes si tenemos una ventana a mano.  Deleitamos nuestra pancita (castigada por infinitos almuerzos tragados a las apuradas para volver a trabajar) con pequeños manjares cotidianos como mate, cafeconleche, tostadas con mermelada o lo que más nos haga ilusión.  Nos sentamos, si pasamos el día de acá para allá, o nos paramos (al borde de la hornalla, quizás, alcanzando cada tanto la pava), si nuestra jornada transcurrió sentadxs frente a un escritorio.

Y con tan sencillo ritual volvemos, tal vez no desde la razón pero sí desde las sensaciones, a esas meriendas de dibujitos, nesquik e innumerables fantasías recreadas entre hermanxs y amigxs.
 .
Es por esto que Seamisuperyo agita:
¡NO a la extinción de la merienda!

***
.

domingo, 13 de marzo de 2011

Creando Lenguaje II

.
Hoy:

.Chocolate.

Como fan incondicional y militante de este inigualable elíxir azteca, creo que es hora de dar a la palabra Chocolate la importancia que merece, y considerarla como un verbo.  
.
Chocoláte: Verbo, modo imperativo.  Indica una invitación u orden de incrementar la presencia chocolatil en una comida, en una situación o en la vida misma.  Puede expresarse también: "Ponéle más chocolate a tu vida".

Ejemplos:
Hay que chocolarse más
Chocoláme un poco este postre
¿Estás deprimido? Chocoláte y se te pasa seguro.

v. Creando Lenguaje I: "Como cajón sin manija"
.

viernes, 4 de marzo de 2011