miércoles, 18 de mayo de 2011

Another day in the Tortódromo


**Advertencia: lo que sigue es una entrada de notable incorrección política y burdas generalizaciones que no resistirían la menor inspección por parte de la Policía de Género.  Su único propósito es ilustrativo y de entretenimiento.  Siga leyendo sólo si acuerda con estos términos**

-¿Qué es el tortódromo?, me preguntaron mis compañerxs de trabajo el otro día.
Queridxs Lectorxs: Sea Mi Superyo, una vez más, cumple en responder.

Tortódromo: (subst., masc.) Dícese de entorno o ambiente constituido a partir de los vínculos e interrelaciones entre tortas {N del E: mujeres que gustan de mujeres}. 

El Tortódromo es la gloria y la condena de toda torta.  Es gracias a él que la torta logra conocer otras personas de su especie, ya sea para establecer vínculos amorosos, románticos, sexuales o comerciales de todo tipo.  Si no fuera por el tortódromo, probablemente la torta nunca saldría de closet y sufriría una vida de represión y desgracia.  Pero su felicidad es su perdición: en El Tortódromo, la torta puede vivir sus peores pesadillas.
El Tortódromo se mantiene gracias a una extensa serie de prácticas y principios, buenos o malos, perjudiciales o beneficiosos: solidaridad y compañía, chusmerío y conventilleo, complicidad y confesiones, atracción sexual y espanto mayúsculo, malicia y mala leche, recomendaciones y condenas, historias del pasado que son reflotadas contra la propia voluntad, y cándidos retratos de un futuro al que todxs soñamos llegar algún día.
El Tortódromo no es cosa sencilla, ni que pueda ser tomado a la ligera.  Toda persona (sin importar su sexo, género u orientación sexual) que pasa aunque sea de cerca por alguno de sus nodos, corre el riesgo de ser absorbida, triturada y/o dañada irreversiblemente por La Fuerza del Tortódromo.
En El Tortódromo, todos y todas se conocen.  Y si no se conocen, la conexión no tardará en aparecer.  La famosa fórmula de "seis grados de separación" (i.e., el hecho de que ante cualquier persona postulada, todxs estamos conectadxs a ella por seis pasos de personas que se conocen entre sí) puede fácilmente ser reducida a uno o, como mucho, dos grados.  Y esto, muchas veces en el terreno del "conocer" in the Biblical sense.
En El Tortódromo, los problemas nunca se terminan.  La aparente terminación de un conflicto (expresada, por ejemplo, a través de la continuación del vínculo entre las personas conflictuadas) nunca deberá engañar al ojo desprevenido: diez, veinte, treinta años después, en las circunstancias más remotas e insólitas, el conflicto puede ser reflotado con comentarios punzantes del tipo "bueh mirá quién habla: la que ---".  A partir de esta sencilla fórmula, el conflicto resurge con igual o mayor intensidad que la original.
Es sumamente dificultoso mantenerse al margen de los tejes originados en El Tortódromo, máxime para las personas tortas.  En algunas sub-esferas dentro del mismo, puede comenzarse a respetar la inmunidad de la persona una vez que ésta establece una pareja formal o incluso, hoy en día, se casa.  Sin embargo, en otras sub-esferas estos criterios no se dan, y no existe absolutamente ninguna condición que pueda eximir a las personas de ser engullidas por El Tortódromo.

El Tortódromo, queridxs lectorxs, es el escenario en que se dan todas las comedias y todos los dramas que constituyen la vida tortil.  A veces se aprende, a veces no; a veces hay aplausos, a veces tomates.



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6 comentarios:

  1. Con todo respeto y en pleno ejercicio de mi ignorancia respecto del mundo tortil, me pregunto: ¿las consideraciones expresadas por el yo reflejan una correlación causal o casual con el género? Porque en el vidódromo -espacio simbólico y concreto que, entre otros, acoge generosamente también al tortódromo- he visto y, en algunos casos, hasta protagonizado escenas, conflictos y sainetes bastante parecidos a los descriptos.

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  2. Supongo que haber continuado la lectura luego de tu advertencia (la voy a tomar como vinculante) me incapacita para comentar en desacuerdo. Pero debo decir que todo lo escrito se aplica con mínimos cambios semánticos a la vida en los círculos sociales de clase media de Neuquén y Cipolletti en los que crecí. La vida en Las Heras es diferente?

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  3. A ambos comentarios creo que daría la misma respuesta: hasta donde yo entiendo, las características propias del tortódromo (a diferencia del vidódromo en sentido más amplio) se deben en gran parte a la cantidad reducida de integrantes y espacios de encuentro e intercambio. En este sentido, es muy apropiado el paralelo con entornos relativamente pequeños tales como un estrato social específico en una ciudad promedio.
    En cuanto a la inquietud de Jose, realmente no tengo idea porque mi vida romántica-social sucedió siempre en Capital. Sin embargo, imagino que debe ser más o menos igual. Y si se trata del tortódromo herense, no quiero ni imaginarlo...

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  4. Un lugar en donde las relaciones se dan practicamente entre mujeres no puede resultar en nada...simple.

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  5. patético y triste. tienen unas cabecitas bastante reducidas.

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  6. Y sí... ¡Los reducidores de cabezas atacan hasta en las mejores familias! Terrible.

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Mis superyoes dicen