lunes, 22 de agosto de 2011

El Lugar Donde Nació Todo

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Sí, finalmente Seamisuperyo está de nuevo en casa luego de un intenso paseo, y ahora queda por ver de qué manera emprender el regreso triunfal a la blogósfera.
Claro que quien viaja se muere de ganas de contar todo lo que vio, comió y charló... así que, lo siento, queridxs superyoes, pero va a tener que ser eso por un tiempo.


Resulta que Seamisuperyo decidió hacer honor de sus raíces filosóficas e ir a El Lugar Donde Nació Todo: Grecia.  A lo largo de la odisea, tuve oportunidad de conversar con todo tipo de personas y conocer una nación que, vaya unx a saber por qué, tiene tanto en común con nosotrxs que le hace a unx sentirse como en casa.
UNO.  Ante todo hay que decir que en Grecia adoran a la Argentina y lxs argentinxs.  A-DO-RAN.  La simple pronunciación de nuestro lugar de origen, queridxs coterránexs, despierta todo tipo de reacciones positivas, desde un abrazo y una enorme sonrisa, hasta elogios de un país que no conocen, invitaciones a compartir una comida e incluso confesiones de que visitar Argentina siempre fue mi sueño.  Ustedes sabrán, al igual que yo, que no es habitual encontrar este tipo de reacciones ante nuestro lugar de origen (empezando por nuestro propio país donde todo suele ser auto-queja y pesimismo), así que si están en busca de una inyección de buenaondismo recomiendo buscarse algún griego por ahí y presentarse.
DOS.  Por supuesto, lxs griegxs se sienten aún más cercanxs a nuestro país a partir de la "crisis" por la que están transitando, y en la que encuentran numerosos puntos de conexión con la nuestra de hace diez años.  De esta manera, la noticia de que venimos de Argentina dará lugar a un torrente de preguntas acerca de política y economía, la historia reciente y el panorama actual.  Quien se encuentre en esta situación una y otra vez no tardará en entender que lxs griegxs nos ven como un oráculo, como un diario de mañana al que pueden consultar para saber, básicamente, cómo va a terminar todo esto.  [Por otra parte, no se trata de un interés por mera conveniencia, dado que muchxs confiesan haber seguido de cerca las noticias de hace diez años, por simple solidaridad dado que en ese momento el colapso de Grecia era imaginable sólo para lxs expertxs.]
TRES.  En Grecia, como en Argentina, las cosas están absolutamente desorganizadas, todo es un caos y la operación más sencilla puede llevar infinitas vueltas burocráticas - pero al final, como en Argentina, todo se resuelve gracias a la buena voluntad de la gente.  Imaginemos, por ejemplo, que la máquina del banco se apropia de tu tarjeta de crédito.  Deberás transitar mínimo cinco oficinas y hablar con diez personas, explicando todo una y otra vez, y escuchando tantas versiones de cómo corresponde proceder, que al final optarás por quedarte con la última y rezar por que sea la correcta.  Sin embargo, ésta puede implicar cosas como ir a la casa central del banco, que queda -por supuesto- en Atenas, o apersonarte en tu sucursal, que queda -por supuesto- en Buenos Aires.  Sin embargo, cuando el mundo parece estar colapsando frente a tus ojos, como por un pase mágico la persona que está enfrente de tí deja de ser un/a burócrata, y pasa a ser el ser humano más amable, razonable y gentil que podrías encontrar.  Te dice que va a estar todo bien, te pide que le acompañes, habla con el guardia de seguridad, juntos toman una llavecita, abren el cajero, toman tu tarjeta, y te la dan deseándote buen viaje. (Probablemente en algún momento mencionen que hacen esto solamente porque venís de Argentina y Argentina es "πολυ ωραια", "muy lindo").
CUATRO.  En Grecia, como en Argentina, el amor se expresa, entre otras cosas, a través de la comida.  Basta con sentarse en una mesa (u otro tipo de superficie horizontal en horas vagamente gastronómicas) para que ésta se llene automáticamente de platos, platitos, boles y cazuelas llenas de todo tipo de delicias.  No está bien visto decir que no, y de hecho hasta conviene no hacerlo porque cada no despierta un nuevo torrente de ofertas - un poco como es mejor no sacarse una cana, porque pueden salir siete más.
CINCO.  El idioma griego es, sindudamente, donde nació todo.  Aprender este lenguaje es fascinante y algo que yo recomendaría a todo el mundo, si no fuera porque la gente tiende a involucrarse sólo en actividades de esas que llaman "útiles" (pff).  Además de ser un idioma bello, resulta ser de lo más entretenido cuando notamos cómo todas las palabras que para nosotrxs son de uso científico, poético o ilustrado, para ellxs son de lo más cotidianas o habituales.  De esta manera, encontrarán en todo camión la inscripción "μεταφορικη" ("metaforiki"), transporte; escucharán a alguien referir a "το κόσμος" ("to kosmos"), la gente; e incluso en momentos de enojo les oirán referirse a sus testículos, al igual que aquí decimos las pelotas, con la filosófica palabra "αρχίδι" ("archidi", de "arché", "el inicio").

Y al final del día, cuando te vayas a dormir, como sos argentinx y les caés bien, y como ellxs son un amor, te van a desear "όνειρα γλυκά" ("onira gliká"), dulces sueños.

¿Y cómo no tener dulces sueños, luego de atardeceres así?


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4 comentarios:

  1. ¡Compa! pues caminaré por su blog de vez en vez. dulces sueños.

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  2. Estuve por aquellos pagos hace unos años y lo considero uno de los lugares (sino el lugar) más bellos que estuve. Comparto tu impresión respecto a la belleza de su gente y esa idiosincrasia parecida a la nuestra.

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  3. No te creo.
    O te creo por la mitad.
    Porque los griegos serán buena onda. Y la Argentina, un cobayito bastante resistente -no indestructible- a diversas calamidades. Pero entre la hélade y nuestras heladerías hacen falta la sonrisa y los hoyuelos del yo. No nos engañemos.

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Mis superyoes dicen