miércoles, 28 de septiembre de 2011

martes, 27 de septiembre de 2011

Cartelera: Taller de arte-performance


Taller de acción y performance Querer Queer
El blog amigo de Effýmia organiza un Taller de Acción y Performance con un enfoque desde la teoría queer, todos los miércoles de octubre en Casa Brandon.
Yo lo voy a hacer, ¿y usted?
Para más información, pueden darse una vuelta por la casa de Effýmia o la de Ramona.


jueves, 22 de septiembre de 2011

Sociabilidad para principiantes

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Nunca deja de sorprenderme y fascinarme la habilidad que tienen los taxistas para hacer conversación, con quien sea y como sea.  Creo que lo más admirable es esa capacidad de introducir un tema sin sentir la necesidad de que éste venga a colación de algo o tenga que ver con algún desencadenante.  Simplemente, arrancan.
El otro día me encontré en una situación de este tipo, y se me ocurrió una idea.  Así como el Sindicato de Plomeros (?) ofrece cursos de plomería, y el de Gastronomía cursos de cocina, creo que sería muy bien recibido un curso ofrecido por el Sindicato de Taxistas, para quien quiera mejorar sus habilidades de sociabilidad.

Taxistas haciendo conversación

Podrían difundir sus conocimientos acerca de, por ejemplo: cómo romper con todo tipo de silencios incómodos, cómo adquirir el coraje para seguir hablando ante una persona que claramente no está interesada en escuchar, cómo intimidar a su interlocutor/a hasta que asienta a lo que usted dice aunque sea una barbaridad, cómo llevar cualquier conversación hasta el tema que ud. quiere o puede tratar, etcétera.

Imagino lo que estarán pensando, mis queridxs superyoes: "pero es un poco torpe ese modo de conversar...".  Esto es muy cierto, pero también urge tener en cuenta que, para quien no logra ni siquiera abrir la boca ante desconocidxs, puede ser una buena herramienta para empezar a relacionarse con el mundo.

Para una próxima entrega: tal vez el sindicato de colectiveros también debería compartir sus conocimientos, y finalmente enseñarnos cómo tunear nuestro auto/casa/bulo para convertirlo en un telo andante.
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viernes, 2 de septiembre de 2011

Un buen día


Hace días que no puedo dejar de pensar en esta película. Cada cosa que vivo, veo o escucho me hace acordar a ella. Con Atomic Betty, ya incorporamos muletillas, gestos y frases enteras de esta obra. Repaso una y otra vez escenas, vueltas de tuerca (horrible expresión, perdón), diálogos y encuadres.  Quizás alguna vez les haya pasado esto, pero este caso es especial. Porque Un Buen Día, de ella se trata, es una muy mala película.  Pero es tan, tan, tan mala, que pasa de largo, y se vuelve inevitable verla.  Es como un desvelo de pesimitud.

  
Queridxs Superyoes, no pueden dejar de ver esta película.
No sólo porque tiene a la que probablemente sea la peor actriz que van a ver en cine en sus vidas, estatus que reconfirma en cada escena, cada imagen y cada línea (aunque es tan mala que ni necesita hablar para demostrarlo).
Ni tampoco porque tiene el guión menos logrado y más forzado del mundo, que parece hecho con cortaypegas de algún libro de aforismos que en la avenida Corrientes se consigue a dos pesos.
Ni tampoco porque es burdísima y hasta da vergüenza ajena la copia a Antes del Amanecer/Atardecer, paralelismo que sólo fue posible por parte de la crítica merced a un importantísimo nivel de abstracción.
Ni por el escozor que les va a provocar la interminable catarata de lugares comunes y prejuicios sobre "los argentinos" - tanto los que "se fueron" como quienes se quedaron en su tierra.

Lo que pasa es que se aprende muchísimo de esta película.  Al menos yo, que de cine sé lo básico (lo suficiente para evaluar si una peli me gusta o no), aprendí muchísimo.  Creo que es como cuando nos duele un músculo, y ahí nos enteramos de que existe: de repente, todo eso que diste por sentado en todas las películas que viste en tu vida (incluso las peores), resulta ser un tesoro, algo que estaba bien logrado y que nunca habías valorado lo suficiente. Hasta que ves esto.
Así, aprendí que la música de una película no puede superar cierto volumen, y que no puede acompañar todas las escenas; aprendí que la trama tiene que respetar una velocidad, un tempo determinados, no sólo por el riesgo de ser demasiado lenta, sino por el opuesto, el de ser demasiado vertiginosa.  Aprendí que los personajes y su relación (máxime si de amor se trata) tienen que ser creíbles, que las posibilidades que ofrecen los innuendos sexuales son limitadas - limitadísimas, de hecho - antes de resultar intolerables.
La película, además de todo esto, creó una inaudita hermandad entre la crítica, el público y los foros, en que se han desplegado genialidades tales como "Mal cine como deporte extremo" y "Unas tetas enormes".  Como bien dijo alguien en un comentario, "Así como de algunas películas uno dice 'me gustó más el libro', de esta vamos a poder decir 'me gustó más la crítica'".

Si todo esto no les parece suficiente, al menos véanla -y esto lo entenderán cuando la miren, o cuando lean las infinitas críticas que están circulando- por las tetas de la protagonista.