viernes, 2 de septiembre de 2011

Un buen día


Hace días que no puedo dejar de pensar en esta película. Cada cosa que vivo, veo o escucho me hace acordar a ella. Con Atomic Betty, ya incorporamos muletillas, gestos y frases enteras de esta obra. Repaso una y otra vez escenas, vueltas de tuerca (horrible expresión, perdón), diálogos y encuadres.  Quizás alguna vez les haya pasado esto, pero este caso es especial. Porque Un Buen Día, de ella se trata, es una muy mala película.  Pero es tan, tan, tan mala, que pasa de largo, y se vuelve inevitable verla.  Es como un desvelo de pesimitud.

  
Queridxs Superyoes, no pueden dejar de ver esta película.
No sólo porque tiene a la que probablemente sea la peor actriz que van a ver en cine en sus vidas, estatus que reconfirma en cada escena, cada imagen y cada línea (aunque es tan mala que ni necesita hablar para demostrarlo).
Ni tampoco porque tiene el guión menos logrado y más forzado del mundo, que parece hecho con cortaypegas de algún libro de aforismos que en la avenida Corrientes se consigue a dos pesos.
Ni tampoco porque es burdísima y hasta da vergüenza ajena la copia a Antes del Amanecer/Atardecer, paralelismo que sólo fue posible por parte de la crítica merced a un importantísimo nivel de abstracción.
Ni por el escozor que les va a provocar la interminable catarata de lugares comunes y prejuicios sobre "los argentinos" - tanto los que "se fueron" como quienes se quedaron en su tierra.

Lo que pasa es que se aprende muchísimo de esta película.  Al menos yo, que de cine sé lo básico (lo suficiente para evaluar si una peli me gusta o no), aprendí muchísimo.  Creo que es como cuando nos duele un músculo, y ahí nos enteramos de que existe: de repente, todo eso que diste por sentado en todas las películas que viste en tu vida (incluso las peores), resulta ser un tesoro, algo que estaba bien logrado y que nunca habías valorado lo suficiente. Hasta que ves esto.
Así, aprendí que la música de una película no puede superar cierto volumen, y que no puede acompañar todas las escenas; aprendí que la trama tiene que respetar una velocidad, un tempo determinados, no sólo por el riesgo de ser demasiado lenta, sino por el opuesto, el de ser demasiado vertiginosa.  Aprendí que los personajes y su relación (máxime si de amor se trata) tienen que ser creíbles, que las posibilidades que ofrecen los innuendos sexuales son limitadas - limitadísimas, de hecho - antes de resultar intolerables.
La película, además de todo esto, creó una inaudita hermandad entre la crítica, el público y los foros, en que se han desplegado genialidades tales como "Mal cine como deporte extremo" y "Unas tetas enormes".  Como bien dijo alguien en un comentario, "Así como de algunas películas uno dice 'me gustó más el libro', de esta vamos a poder decir 'me gustó más la crítica'".

Si todo esto no les parece suficiente, al menos véanla -y esto lo entenderán cuando la miren, o cuando lean las infinitas críticas que están circulando- por las tetas de la protagonista.

4 comentarios:

  1. Querida amiga, usted tiene que saber algo: la actriz (actriz es un decir) es la mujer de Al Pacino.

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  2. Querido amigo, lo sé muy bien y de hecho parte del entretenimiento fue imaginar posibles diálogos en la pareja luego de la avant premiere de la peli. Quizás veníamos sobreestimando a Al.

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  3. A ver, para que una pelicula sea buena, tiene que tener tres "T": Tiros, tetas y tortas. Esta está en el 33,33%. (Por si no te diste cuenta, Marge, estaba siendo sarcástico.)

    Yo quiero mucho al cine argentino, gracias a Películas como "Nueve Reinas", "Historias Minimas", "Esperando La Carroza" (la primera) y otras que me olvido. Anoche intentamos ver con mi mujer "Pubis Angelical" por Volver y nos quisimos matar...
    Es cierto que para que haya una buena película tiene que haber X (donde X tiene a infinito) peliculas malísimas, pero loco, pónganse las vartas, no hagan peliculas de mierda a propósito.
    ¡Me voy a ver Machete así me limpio los ojos!

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  4. Es bueno esto de "quiero mucho al cine argentino", no entiendo muy bien a quienes desechan de entrada a absolutamente todas las películas sólo por su país de origen (y menos aún cuando, además, es el propio). A veces olvidamos que lo que nos llega de cada país (excepto quizás en el caso de EEUU) es un porcentaje muy pequeño y muy filtrado de todas las películas que se producen allí: si nos llegara absolutamente todoel cine francès o alemán, muy probablemente pensaríamos que es tan pésimo como pensamos que es el nuestro o el de EEUU.
    En fin, mirála una noche de cervezas con amigos, y reíte un buen rato, aún con sólo el 33,3% la recomiendo.

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Mis superyoes dicen