miércoles, 12 de diciembre de 2012

12-12-12

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llega el fin de mundo, y más de un argentino se va a morir pensando que vivió en un gobierno pogresista.

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lunes, 10 de diciembre de 2012

Las Personas Yoyó

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Basado en una historia real


Yoyó.

1. m. Juguete de origen chino que consiste en dos discos de madera, metal o plástico, unidos por un eje. Se le hace subir y bajar a lo largo de una cuerda atada a ese mismo eje.
(Diccionario de la Lengua Española, RAE)

"Persona yoyó"
1. f. Persona que posee la habilidad de remitir todas las conversaciones, tópicos de discusión o situaciones a sí misma, sus experiencias y su pensamiento.



Todxs sabemos a qué me refiero: toda familia y prácticamente cualquier grupo humano cuenta entre sus filas a alguna persona yoyó.  Dependiendo del resto de las características de estos individuos, podemos mantener el vínculo afectivo haciendo una piadosa vista gorda ante su yoyoismo, o podemos desvincularnos paulatinamente a medida que su mono-tema va invadiendo más y más los espacios que compartimos con ella.
El primer y principal problema que emerge ante estas personas es la dificultad de mantener una conversación, dado que cualquier diálogo que se intente entablar se verá cortado una y otra vez por remisiones a su yo.  Intentamos comentarles una película que vimos, y nos empiezan a contar que también la vieron, o que vieron alguna otra, o que lo que pasa en la película les pasó a ellos.  Contamos algo que nos sucedió hace unos días, y rápidamente nuestra anécdota se transforma en un disparador para que cuenten la propia, o que reflexionen extendidamente acerca de "ay yo me muero si me pasa eso".  Pensamos que quizás funcionaría plantear un tema del que no sepan nada, algo que nunca les haya sucedido o que no tengan idea ni de que existe.  Sin embargo, esta gente bien entrenada siempre encuentra la vuelta: ay siempre quise, uy nunca me interesaron estas cosas porque---, ey nunca me dijiste que te interesaba esto, por qué no me dijiste, ¿no confiás en mí?---. 
¿Y qué tal si hablamos de otra persona? Tampoco parece funcionar: si pretendemos conversar acerca de un amigo porque nos preocupa su situación, nuestro yoyó mediante su misteriosa prestidigitación logrará reducir el problema a "no sabés cómo me preocupa nuestro amigo"; si la idea es más bien criticar a equis, nos contará un sinfín de anécdotas (y dejará siempre en claro que ella misma - la persona yoyó - es en todo la antítesis de lo que estamos criticando); si hablamos bien de otro individuo, su participación será del tipo "me encanta cómo es porque yo también soy así" o directamente eliminará a la otra persona de la película y comenzará a aplicar todos los elogios a sí mismo/a.
Mágicamente, al igual que en el juego del yoyó, aquello que parece alejarse sin retorno, vuelve a su origen y termina en las manos de la persona que lo domina.  ¿Talento? ¿Maldición? ¿Educación mal llevada? Quién sabe.
Es evidente que el único tema del que se puede hablar con estas personas, es de ellas mismas.  Y sin embargo, esto nos pone ante un dilema: ¿Qué sentido tiene preguntar algo a las personas yoyó acerca de su vida, si ya todo lo sabemos, y tenemos como un empacho crónico de su monólogo?  No obstante, no deja de ser la única manera de pasar tiempo con estos personajes, una vez que abandonamos la esperanza de conversar de alguna otra cosa que no sea su yo(yo). 
Cuando optamos por quedarnos, en realidad lo que hacemos es resignarnos, y escuchar (o hacer de cuenta que escuchamos) una vez más al yoyo que sube y baja de la piola.
Y esperamos que algún día alguien, o la vida, les enseñe que hay un sinnúmero de cosas por fuera - y a veces incluso bastante lejos - de su propio ombligo.
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sábado, 16 de junio de 2012

Summertime




Hoy mi tarea es corregir parciales y lo hice al son de la música gospel, negro spiritual y aledañas.  Por esas vueltas me encontré con una canción que nunca me canso de escuchar: Summertime. 
Y ella tiene tantas versiones, tan diferentes y personales cada una de ellas... Que pienso, qué maravilloso don el del compositor, que logró no sólo crear, sino también crear algo que a su vez sigue creando cosas.
En un momento se me ocurrió juntar algunas de esas versiones, para disfrutar cada una de ellas, porque cada una tiene algo para ofrecer.
No acostumbro postear videos (de hecho creo que la única vez que lo hice fue con una del Gitano de América), pero hoy voy a hacerlo casi que por todas las veces que no fueron antes. 
(y respecto de los parciales, no lo llamemos procastinar, llamémoslo generosidad).


La canción fue escrita originalmente por Gershwin para la obra Porgy and Bess.  Acá va el fragmento de la película - sólo a título informativo, ya que la disonancia entre la voz doblada y la actriz puede ser difícil de digerir.




Y la interpretación de Kathleen Battle para la opera:




Aquí la versión de una tremenda mujer, sensual y poderosa




Muchos sostienen que la de Ella Fitzgerald es la mejor... Y es cierto que tiene algo de íntimo y sencillo que la hace irresistible.




Aunque yo me inclino más por el club de Nina Simone que del de Ella Fitzgerald (aunque de esta no hay video, lamentablemente)


Aquí una versión absolutamente diferente de todas las otras:




Y, finalmente, la que me hace llorar una y otra vez, desde vaya uno a saber cuándo...

 
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One of these mornings
You're going to rise up singing
Then you'll spread your wings
And you'll take to the sky..
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sábado, 9 de junio de 2012

Fiesta Nacional de la Pasta Casera


General Las Heras, 22 de abril / 2012

(Tres Detalles)

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el heredero de la fábrica de Pastalinda pidió figurar en la foto de su stand
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plaza central de Las Heras, llena de colores y gente paseando
(y nuestras bicis)
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 el local observa a todos estos foráneos y reflexiona
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miércoles, 7 de marzo de 2012

Irremplazable hogar


Sí, claro que a veces lo pienso.  ¿Existirá alguien, en algún país, que no lo haya pensado alguna vez?  

Que unx no pertenece, que el país se está volviendo loco, que quizás deberíamos estar en un lugar donde no nos hagamos tanta mala sangre, donde haya más gente que tire para el mismo lado que unx, donde no tengamos que ver frente a nuestras narices cómo las cosas que valoramos, una por una, se van deshaciendo.

Pero cada tanto todos esos sentimientos se borran, y nos enamoramos de nuevo.  Son esos momentos en los que, sin buscarlo, nos encontramos con una escena, una pequeña situación, gesto o palabra que nos hace entender, nuevamente, que no hay lugar como el nuestro.  Que hay ciertas pequeñas cosas que lo hacen irremplazable.  Y que por más que nos fuéramos a otro lado, extrañaríamos tanto que sería aún más angustiante que todos esos raptos de fobia juntos.

Hace unos días, en el recital de Morrissey en GEBA, tuve un tal momento.
Sonaba esta canción (importante escucharla para transportarse al momento).
Este predio tiene la pintoresca particularidad de que el tren pasa a cada lado del campo, sumándose al espectáculo cual escenografía coreografiada.  
Y anoche los conductores del tren, cada vez que pasaban, bajaban la velocidad del tren hasta su mínimo andar, volcando sus ventanas como ojitos iluminados al campo y al escenario.  Desde el primer vagón, hasta el último.  Recién una vez que todos y cada uno de los vagones había podido disfrutar del espectáculo, el tren retomaba su velocidad habitual.  Así, los anónimos conductores regalaban una y otra vez a sus pasajeros, al final de tantos largos días, un poco de música para refrescar el alma. 

Y sí, en medio del caos, el desquicie general y la violencia del siglo veintiuno, nosotros, acá, tenemos esto. 


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martes, 6 de marzo de 2012

La inteligencia aplicada al bien


La Inteligencia Aplicada al Bien es:

un táper con rallador incorporado, o viceversa.


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La Inteligencia Aplicada al Bien es una nueva sección de Seamisuperyo, en la que se compilarán distintos casos de inventos, descubrimientos o recursos que hacen la vida más fácil para el humano de a pie.  Se aceptan contribuciones.

jueves, 1 de marzo de 2012

Planes de vida




Un amigo me dijo que quería ser camionero y le dije que yo también.  Me dijo que quería ser maquinista de tren y pensé, yo también.  Que de grande le gustaría tener un vivero, y yo también.
Entonces digo: tengo este problema. Que cuando visito un lugar, voy a algún evento o escucho alguna historia (incluyendo, claro, películas y documentales), quiero hacer eso.
Voy al Colón y quisiera aprender a cantar ópera o a bailar ballet.
Voy a un recital en un barcito y quisiera aprender a tocar algún instrumento.
Voy a una galería o museo y quisiera dedicar algún tiempo a las artes plásticas.
Hasta acá, todo parece bastante plausible.  Se trata de actividades que pueden -también- tomarse como un pasatiempo, como una distracción o como un lento aprendizaje en vacaciones y fines de semana. 

El problema es que...
Voy a un pueblo pesquero y quiero eso, salir de madrugada a trabajar en uno de esos barquitos de colores.
Voy a una ciudad o un pueblo que no conocía, me enamoro del lugar y quiero quedarme a vivir ahí.
Paso algunos días en el campo, y siento un irrefrenable deseo de abandonar todo y dedicarme a cultivar hierbas aromáticas en alguna chacrita perdida en las sierras cordobesas.

Pienso, sí, que sería bueno tener un trabajo de esos donde se viaja mucho, ya sea para conocer parajes desconocidos de nuestro país o para visitar las grandes ciudades del mundo.   

También imagino que sería bueno tener una casita, muchas plantas y una hamaca paraguaya desde la cual contemplar el atardecer.  Pienso que, como dice mi amigo, sería bueno tener un vivero.  O un barcito en una esquina de barrio.  O una casa de té en las sierras.  O una casa rodante. 

Pienso que una vida no es suficiente para hacer todo lo que nos gustaría hacer.  Así, le prendo una vela a algún santo para que me permita reencarnar.  Habrá que ver, después, por dónde empiezo.



sábado, 25 de febrero de 2012

perfect timing



el día de la represión en Tinogasta, la Ministra de Seguridad da una conferencia de prensa sobre la tapa del diario Crónica.

el día del choque en Once, se iba a anunciar el lanzamiento de TC para todos (*)

(*) 2010, 2011 y 2012: el dinero de la Ley de Bosques 
se dedica a Fútbol para todos


lunes, 13 de febrero de 2012

Tu basura es mi tesoro


¿Qué tienen en común los volantes que vienen con la factura del gas, una cáscara de banana, las botellas plásticas de gaseosa, una lata de sardinas, una media rota (la otra la guardamos por las dudas ¿?) y las cáscaras de huevo?
... cri cri ...
Solamente el hecho de residir en el tacho de basura promedio de una casa cualquiera.

Hay muchas maneras de organizar más inteligentemente nuestros desechos, separándolos y llevándolos a quienes saben ocuparse de ellos.  En el interín, no sólo reducimos la cantidad de desechos finales, sino que además colaboramos con quienes trabajan con nuestra basura, evitándoles el trabajo de tener que abrir las bolsas en la vereda y buscar lo que les sirve.

Aquí van algunas:
*Papeles, cartones, botellas y latas de aluminio.  Esta es la fuente de trabajo de muchísimxs recolectores que pasan horas caminando por la ciudad y abriendo las bolsas de las personas que no separan la basura.  Podemos evitarles esta tarea acercándonos a las cooperativas de recuperación de residuos con nuestra contribución, o charlando con ellos para coordinar un momento en el que puedan pasar a buscarlo periódicamente. 
*Botellas plásticas.  Quienes toman bebidas que no vienen en botellas retornables, se encuentran con una enorme cantidad de plástico que ocupa lugar y parece condenada a cumplir años de basural antes de degradarse.  La fundación Banco de Bosques activó un programa en el que recibe donaciones de botellas, que venderán a una planta recicladora y con el dinero recolectado comprarán hectáreas del Impenetrable Chaqueño para hacer un parque nacional y evitar la deforestación.  Pueden llevar las botellas (preferentemente ya aplastadas) y/o ayudar con el empaquetado en las llamadas periódicas que hacen vía féisbu y tuíter.
*Tapas de botellas plásticas.  Las ya archifamosas tapitas del Garrahan... ¿Recuerdan cuando las tirábamos, y ahora las guardamos y llevamos a los puntos de recolección? Un buen ejemplo de cómo sí podemos cambiar nuestros hábitos. (Nótese que la Fundación Garrahan también recibe papel y llaves para reciclar)
*Basura orgánica.  Quienes tienen la suerte de tener un jardín, patio o terraza pueden hacer un compost, en poco espacio y obteniendo a cambio una súper pócima mágica para alimentar las plantas.  Aquí algunas indicaciones sencillas.

Y voilà... un tacho de basura vacío.
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