jueves, 1 de marzo de 2012

Planes de vida




Un amigo me dijo que quería ser camionero y le dije que yo también.  Me dijo que quería ser maquinista de tren y pensé, yo también.  Que de grande le gustaría tener un vivero, y yo también.
Entonces digo: tengo este problema. Que cuando visito un lugar, voy a algún evento o escucho alguna historia (incluyendo, claro, películas y documentales), quiero hacer eso.
Voy al Colón y quisiera aprender a cantar ópera o a bailar ballet.
Voy a un recital en un barcito y quisiera aprender a tocar algún instrumento.
Voy a una galería o museo y quisiera dedicar algún tiempo a las artes plásticas.
Hasta acá, todo parece bastante plausible.  Se trata de actividades que pueden -también- tomarse como un pasatiempo, como una distracción o como un lento aprendizaje en vacaciones y fines de semana. 

El problema es que...
Voy a un pueblo pesquero y quiero eso, salir de madrugada a trabajar en uno de esos barquitos de colores.
Voy a una ciudad o un pueblo que no conocía, me enamoro del lugar y quiero quedarme a vivir ahí.
Paso algunos días en el campo, y siento un irrefrenable deseo de abandonar todo y dedicarme a cultivar hierbas aromáticas en alguna chacrita perdida en las sierras cordobesas.

Pienso, sí, que sería bueno tener un trabajo de esos donde se viaja mucho, ya sea para conocer parajes desconocidos de nuestro país o para visitar las grandes ciudades del mundo.   

También imagino que sería bueno tener una casita, muchas plantas y una hamaca paraguaya desde la cual contemplar el atardecer.  Pienso que, como dice mi amigo, sería bueno tener un vivero.  O un barcito en una esquina de barrio.  O una casa de té en las sierras.  O una casa rodante. 

Pienso que una vida no es suficiente para hacer todo lo que nos gustaría hacer.  Así, le prendo una vela a algún santo para que me permita reencarnar.  Habrá que ver, después, por dónde empiezo.



1 comentario:

  1. Aah, yo también quiero tener un vivero y viajar por el mundo. Imposible hacer las dos cosas a la vez porque las plantitas necesitan amor.

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Mis superyoes dicen