martes, 2 de abril de 2013

un suspiro de alivio

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"el solo hecho de hacerlo, de pensar en los sueños y en la vida, aligeraba de un peso incierto mi corazón o lo que yo llamaba mi corazón.

En esos momentos un suspiro de alivio salía de mi garganta.  Respiraba y sonreía como si acabara de emerger de un mar profundo, sin aire ya, con las botellas de oxígeno inútiles.  Y acto seguido sentía ganas de dejar la ventana e ir corriendo en busca de un espejo para contemplar mi propia cara, una cara que yo sabía que estaba sonriendo, y que también sabía que no me ina a gustar, una cara feroz y feliz, pero que era mi cara, la cara que yo tenía, la mejor entre muchas otras caras distorsionadas.

Ninguna de esas certezas, sin embargo, ninguna de esas sensaciones, duraba demasiado.  Gracias a Dios, porque entonces me hubiera muerto o vuelto loca."

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"la señal de que en el exterior aún persistía la tormenta, una tormenta que no estaba localizada sobre el cielo de Roma, sino en la noche de Europa o en el espacio que media entre planeta y planeta, una tormenta sin ruido y sin ojos que venía de otro mundo, un mundo que ni los satélites que giran alrededor de la Tierra pueden captar, y donde existía un hueco que era mi hueco, una sombra que era mi sombra."

Roberto Bolaño, Una Novelita Lumpen, 2002.

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